Prevención de infartos y ACV

Desde la Secretaría de Salud, Bogotá promueve hábitos saludables y fortalece la conciencia sobre los factores de riesgo, signos de alerta y medidas de prevención de infartos y Ataques Cerebrovasculares (ACV), para disminuir su ocurrencia y mejorar la respuesta oportuna ante eventos cardiovasculares.
En ese sentido, esta campaña promueve hábitos saludables entre quienes trabajan en las entidades, fortaleciendo el autocuidado desde lo cotidiano, entrega herramientas clave para prevenir e identificar a tiempo un infarto o un ACV, incluso dentro del entorno laboral; visibiliza que estos eventos pueden ocurrir en nuestras entidades, y que estar preparados salva vidas, e instala el tema en el discurso institucional, integrando la salud cardiovascular como parte del bienestar laboral.

Factores de riesgo y signos de alarma de un ACV
Dentro de los factores de riesgo se encuentran: presión arterial alta, colesterol alto, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, sedentarismo, mala alimentación, diabetes y fibrilación auricular (arritmia cardiaca).
Para un diagnóstico oportuno, se debe tener en cuenta los siguientes signos y síntomas:
• Cara torcida: sonrisa desigual o caída de un lado.
• Ojo con visión borrosa: pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos.
• Rápida debilidad: en un brazo, una pierna o medio lado del cuerpo.
• Raro para hablar: dificultad para hablar o entender, habla enredada.
• Emergencia: Llamar al 123 o ir a urgencias de inmediato.
Algunos datos relevantes sobre el ACV
• El ACV no solo afecta a personas mayores.
• 1 de cada 4 personas que sufre un ACV tiene menos de 55 años.
• Cada segunda cuenta: durante un ACV, el cerebro pierde cerca de 1,9 millones de neuronas por minuto si no se recibe atención médica.
• El ACV es la principal causa de discapacidad en adultos, incluso más que los accidentes de tránsito.
• 1 de cada 4 personas sufrirá un ACV a lo largo de su vida; pero el 90 % de los ACV se pueden prevenir.
• La mitad de los pacientes con ACV no reconocen los síntomas, por eso, aprender las señales de alarma puede salvar una vida.
• El ACV puede ser silencioso. Algunos ACV menores (llamados isquémicos transitorios) duran solo unos minutos, pero son señales de alerta de uno mayor.
• Las mujeres tienen más riesgo de morir por un ACV que los hombres y muchas veces confunden los síntomas con otros problemas de salud.
• El ACV no duele. A diferencia del infarto al corazón, muchas veces el ACV ocurre sin dolor, lo que retrasa la consulta.
• Controlar la presión arterial es la mejor forma de prevenir un ACV. La hipertensión es el principal factor de riesgo y muchas personas no saben que la tienen.
• El estrés crónico y el sedentarismo también aumentan el riesgo. Cuidar la salud mental y moverse a diario son medidas clave.
• No todos los ACV son iguales. El 85 % son isquémicos (por obstrucción de una arteria) y el 15 % hemorrágicos (por ruptura de un vaso).
• Fumar duplica el riesgo de sufrir un ACV. El riesgo baja significativamente después de dejar el cigarrillo.

















